martes, 22 de mayo de 2012

El momento en que todo cambió, Douglas Kennedy.

Si pudiéramos dibujar el recorrido de la vida en una línea, cada punto podría ser ese momento crucial del que dependerá el resto de la trayectoria. Quizá toda nuestra vida precedente exista tan sólo como camino hacia ese punto, o tal vez no, pero una vez trazado, no hay vuelta atrás.


El momento en que todo cambió es uno de los mejores libros que he leído últimamente. Lo que se anuncia como una gran historia de amor se queda terriblemente corto para describir la novela que tenemos entre manos. Es una historia de amor, sí, grande en la medida en que sus personajes son seres complejos y humanos, pero también es una novela histórica que nos traslada al Berlín de la Guerra fría, al mundo del espionaje y la tragedia gris de aquella época. Por tanto, tenemos una novela en tres dimensiones; de amor, histórica y de espionaje, un tres por uno en toda regla. 


La historia se centra en varios momentos de la vida del protagonista Thomas Nesbitt, un escritor de libros de viajes que se traslada a Berlín en 1984. Allí conoce a Petra Dussmann y por primera vez se siente absolutamente enamorado. Sin embargo, como anuncia el título, un sólo momento puede cambiarlo todo, y lo que comienza como una idílica relación de amor, puede convertirse en la más trágica de las historias. Como explica el autor "El amor es un riesgo necesario que todos debemos correr para vivir, pero como todo riesgo, es peligroso porque te hace vulnerable". 

Después de terminar el libro me dieron ganas de leer algo más sobre la época para comprobar si los horrores que se relatan en la novela representan la realidad de manera fiel. Teniendo en cuenta que el autor vivió los acontecimientos de cerca, "soy un niño de la Guerra Fría", no es desacertado pensar que las situaciones planteadas pudieran muy bien haber ocurrido en esa "ciudad esquizofrénica".

El momento en que todo cambió sorprende al lector con giros inesperados y deja una sensación agridulce por la nostalgia de todos los momentos en que nuestra vida cambió o pudo haberlo hecho. 

jueves, 10 de mayo de 2012


Siempre es agradable encontrar una lectura que te haga reír, y desde luego Ciega a citas lo ha conseguido. El libro cuenta la historia de un reto, el que se propone la treintañera Lucía González tras escuchar cómo su madre apuesta a que terminará sola, de negro y borracha en la futura boda de su hermana. Lucía está decidida a no darle la razón a su progenitora, y para ello emprende un plan desesperado; debe conseguir novio formal en menos de 227 días.

Tanto el tema (treintañera soltera con quilos de más en busca de pareja) como el tono y la estructura (entre blog y diario) nos recuerdan sospechosamente a Bridget Jones, eso si, a lo argentino. Y aunque argentinos y españoles compartamos el mismo idioma, hay numerosos términos que desconocemos, (no hablemos ya de referencias culturales). A pesar de esto, el entretenimiento está asegurado. Y como no hay nada que ilustre mejor esta fábula de cuento de hadas que algún que otro fragmento, ahí os dejo algunos.

Después de mucho pensarlo, creo que lo mejor es probar con Marcelo. Es mucho más fácil cortarle el pelo a un hombre, que lograr que deje de gritar o contar las monedas de la propina. Después de todo, todos los hombres son un desastre hasta que una mujer los hace de nuevo. Voy a recauchutarlo un poco (cambiarle los pantalones, sacudirle el folklore y, si se puede, cortarle el pelo) y en julio lo llevo al casamiento.

(La madre a la protagonista)
Por un momento te vi más flaca, pero no, ya pasó. Era el sol.

(De la misma a la misma)
-Para ser boracha, primero tenés que ser Kate Moss. Esto es como los jeans de tiro bajo, no le quedan bien a cualquiera.

Y un trailer de la versión cinematográfica de la obra:


miércoles, 9 de mayo de 2012

Nada, Janne Teller

Hace ya tiempo que tenía pendiente publicar la crítica de este libro, al igual que muchos otros que se me van quedando en el tintero (falta de tiempo, de disciplina o que prefiero leer antes que escribir...)

Este título ha estado rodeado de polémica desde su primera publicación, hace ya diez años, aunque sólo recientemente haya llegado a España. Después de ser rechazado por múltiples editoriales, tras la edición ha tenido fervorosos seguidores que han comparado la obra con El señor de las moscas o El guardián entre el centeno. Pero también han surgido voces detractoras que acusan al libro de violento y manifiestan el riesgo de instar al suicidio a los adolescentes. En mi opinión, el adolescente que accede y comprende esta lectura tiene capacidad suficiente para sacar conclusiones positivas de la misma.

La historia en sí es bien sencila. El joven PIerre Anthon se percata un día de que nada importa, decide subirse a un ciruelo y desde allí lanza sus desmoralizadoras ideas, junto con alguna que otra ciruela, a sus antiguos compañeros de clase. Estos no pueden permitir esta actitud desafiante ante los principios vitales que ellos consideran innegables, y deciden mostrar al descarriado Anthon que en la vida sí que hay cosas que merecen la pena. Para ello determinan reunir todo aquello que a cada uno importa más. Por turnos, van decidiendo lo que el resto debe sacrificar para convencer a su antiguo compañero. El problema es que lo que empiezan siendo unos tributos inocentes, (unas sandalias, una bicicleta...) pronto se convierten en una muestra de crueldad infantil a la que el lector asiste estupefacto: el ataúd de un hermano muerto (lleno), la inocencia de una niña, el dedo de uno de ellos... 

Janne Teller calificó Nada como un "cuento de hadas moderno". personalmente no creo que sea la definición más acertada pues no veo ni el cuento, ni las hadas. De lo que no cabe duda es de que el libro puede ser tachado de muchas cosas, violento, provocador, absurdo e incluso inverosímil -diálogos muy poco creíbles en unos preadolescentes- pero, y no es una frase hecha, no dejará a nadie indiferente.