domingo, 29 de enero de 2012

El temor de un hombre sabio

En vista de lo que estaba tardando en colgar una nueva crítica me he auto-impuesto el castigo de no comenzar otro libro hasta que escribiera las entradas correspondientes a las lecturas anteriores, así que ahí va la primera.

Efectivamente, conseguí aguantar la tentación y esperar a las vacaciones navideñas (¡qué lejos quedan ya!) para leer El temor de un hombre sabio. La espera ha merecido la pena. Patrick Rothfuss no nos decepciona en esta nueva entrega de la trilogía que comenzaba con El nombre del viento. Si recordáis, en la primera parte Kuothe nos contaba parte de su vida en un día. Llega el segundo día y el protagonista prosigue su historia. En esta parte se pueden apreciar ciertos cambios con respecto a la primera. El más importante es que se introduce el humor en varios pasajes, de una manera sutil e inesperada, lo que se agradece aún más. El otro cambio tiene que ver con la evolución del propio personaje, Kuothe se nos está haciendo mayor y emprende sus primeras (e increíbles) aventuras sexuales, tema éste que se trata a veces con el humorismo antes mencionado.

Por deformación profesional me ha recordado esta lectura al género picaresco, no recuerdo que la primera lo hiciera aunque los ingredientes también estaban allí. Quizá sea en esta parte más evidente porque el Kuothe tabernero adulto que cuenta su historia empieza a mostrarse menos heroico, o mejor invencible, a nuestros ojos. Algo ha pasado en su vida (todavía no sabemos qué) y lo ha hecho dejar esa confianza en sí mismo, ese orgullo del Kuothe adolescente que brilla en sus palabras.

No puedo extenderme en las múltiples historias que aparecen en la novela, hacerlo destriparía el placer del descubrimiento de cualquier lector que se anime a comenzar la lectura, objetivo primero de este blog. A los que ya la hemos leído tan sólo nos viene a la mente una pregunta... ¿para cuándo la tercera parte?

viernes, 13 de enero de 2012

No me iré sin decirte adónde voy, Laurent Gounelle

Aunque la portada del libro recuerda mucho a las de Federico Moccia (de la misma editorial) la historia de esta novela se parece en poco a las aventuras italianas del autor. En este caso el escenario escogido son las calles de París, un París luminoso y cosmopolita. Pero no es la ciudad la protagonista de la historia, se trata de París como podría ser cualquier otra ciudad salvo porque es desde la torre Eiffel desde donde nuestro protagonista pretende acabar con sus días.

En algunas webs he visto que se refieren a esta novela como un libro de autoyuda. Si bien es cierto que en algunos momentos la historia se diluye en una especie de tratado práctico del tipo "cómo superarte en la vida", encuadrarla dentro de ese género me parece exagerado, por mucha psicología y experiencia en desarrollo personal que se gaste el autor.

Alan es el protagonista de la historia y cuando está a punto de suicidarse un extraño personaje le convence para que desista de su empeño y siga todos sus consejos e instrucciones prometiéndole la felicidad. Esta aparente acción altruista ya parece poco probable, pero menos verosímil se va haciendo la historia cuando el protagonista cede a todo tipo de peticiones extravagantes, inusuales y ridículas por parte de su "mentor". Más aún cuando la razón por la que accede a estas "pruebas" es porque ha dado su palabra bajo juramento sobre su vida... algo contradictorio con su primera intención suicida.

A pesar de todo la novela acaba enganchándonos un poco, algunas partes son graciosas, otras interesantes... nada como para tirar cohetes, un final inesperado pero demasiado "y vivieron felices y comieron perdices". Pero claro, un libro de "autoayuda" no puede acabar mal... ¿o sí?

aquí os dejo un enlace a la entrevista que concedió el autor a ABC.