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lunes, 11 de enero de 2016

La luz que no puedes ver, Anthony Doerr

Este libro, premio Pulitzer de Ficción de 2015, nos transporta a la Segunda Guerra Mundial. Dos son los protagonistas de la historia, de un lado tenemos a Mari Laure, una niña ciega que vive con su abnegado padre en el corazón de París. De otro lado tenemos a Werner, un niño huérfano de una pequeña ciudad minera alemana. El autor irá desgranando la vida de ambos a pequeñas dosis, con múltiples saltos temporales hasta conseguir configurar en nuestra mente un recorrido paralelo, y sin embargo absolutamente distinto, de ambos personajes. No se trata de otra novela tópica sobre el nazismo, sino una historia sobre dos niños que tienen la desgracia de crecer en un periodo absurdo y vergonzoso. 

Quizá lo más original o novedoso del planteamiento sea precisamente el multiperspectivismo que provoca intercalar la visión de ambos personajes. Estamos lógicamente acostumbrados a posicionarnos con las víctimas, pero me ha resultado muy interesante la construcción del personaje de Werner, cómo vive su adoctrinamiento en las juventudes hitlerianas y cómo, al fin y al cabo, resulta tan víctima de la guerra como aquellos a los que persigue.
Se trata de una lectura muy recomendable pero densa, con múltiples saltos temporales que, unidos a los cambios de perspectiva y narrador (no sólo de los protagonistas) necesita de una lectura cuidadosa que se ve sin embargo recompensada con creces.

A continuación os dejo un vídeo del autor explicando el proceso de creación del libro (y de ahí el título) y dando más detalles del mismo.




martes, 16 de julio de 2013

Manuscrito en el tiempo, Lucía Solaz Frasquet.

Hace algún tiempo la editorial Sinerrata contactó conmigo a través de este blog para hacerme llegar su interés en que pudiéramos colaborar de alguna forma. Así, he tenido conocimiento de alguno sus libros digitales, en el caso que nos ocupa se trata de Manuscrito en el tiempo, una novela juvenil a caballo entre el relato histórico, amoroso y de aprendizaje dado que, en realidad, son tres historias separadas en el tiempo. 

En el momento actual tenemos a Andrea, una joven estudiante española que encuentra unos misteriosos papeles manuscritos entre las páginas de varios libros de una biblioteca victoriana. Esos papeles conforman el principio de un relato ambientado en la Edad Media protagonizado por los jóvenes Kirstiane y Derran y escrito aparentemente por Claire Gordon a mediados del siglo XIX. El relato medieval trata sobre la pervivencia del reino de Kristiane y su historia de amor con el príncipe Derran, con el que se verá forzada a contraer matrimonio a fin de salvar su pueblo. Kirstiane tiene además ciertas facultades misteriosas y mágicas. Junto a este manuscrito, Andrea también encuentra diversas cartas de la propia Claire Gordon que le permitirán ir reconstruyendo su desgraciada historia de amor. Por si no fuera poco, junto con estas dos historias se entrelazan las vivencias actuales de la joven Andrea, sus propias preocupaciones y experiencias en un Londres cosmopolita y vertiginosamente actual.

La verdad es que cogí el libro sin muchas ganas, me gusta la novela juvenil a pequeñas dosis y comenzando el verano lo que me apetecía era un tipo  de lectura que me alejara de las clases, de los exámenes y de mis queridos -y a veces no tanto- alumnos. Sin embargo, he de decir que la novela me enganchó bastante desde el principio, sobre todo los relatos de Kristiane y el de Andrea, que son los más extensamente tratados. El contrapunto entre el ambiente mágico y legendario de la fantasía medieval con el realismo del día a día de Andrea en Londrés es un punto a favor de la novela. Eso sí, los cambios entre una historia y otra son algo bruscos, y aunque se acompañan de variaciones tipográficas que los diferencian, el lector inexperto puede sentirse desorientado ante tantas tramas. Por otro lado, no puedo dejar de apreciar -deformación profesional, supongo- la mención a grandes obras de la literatura universal y el acertado análisis que de diversas autoras como las Brontë o Shelley se hace en el libro.

En definitiva, se trata de un acertado relato que engancha al lector rápidamente y le deja con ganas de más, espero que todas las claves se desvelen en la segunda parte, El retorno de los bardos del cual os dejo el trailer.


martes, 18 de diciembre de 2012

Charla y Master Class



El miércoles 19 de Diciembre tendrá lugar una charla en el salón de actos del instituto Virgen del Carmen  por parte del ilustrador Ricardo Oliveros, alias Fritz. Esta actividad se inserta en el programa de dinamización de la lectura y la cultura que se lleva a cabo desde el proyecto de Lectura y Biblioteca del centro.
Ricardo Oliveros es un conocido ilustrador andaluz que ha dirigido la reciente colección de cómics 12 del doce, un proyecto ambicioso y original que se enmarca en las diversas actuaciones que durante este año se han realizado para conmemorar el bicentenario de La Pepa.
Cada álbum de la colección se centra en algún suceso histórico, la batalla de Trafalgar, la invasión napoleónica, la promulgación de la Constitución, etc. Quizá una de las novedades más importante sea la de que no sólo aparecen los personajes históricos, sino que también hay personajes de la vida diaria de la época, lo cual nos ofrece una magnífica mirada a la sociedad del momento.
Ricardo Oliveros explicará de manera amena y visual cómo ha sido el proceso creativo, sin duda algo muy interesante para los alumnos del centro que acudirán a la charla. A continuación, el ilustrador puertorrealeño, y participante también en la colección, Juan Luis Rincón, impartirá una master class a los alumnos ganadores del concurso de cómics del centro

martes, 4 de diciembre de 2012

El camino de baldosas amarillas, Juan de Dios Garduño

Como muchos ya sabéis, Juan de Dios Garduño me ofreció ser lectora beta de su última novela, El camino de baldosas amarillas. Acordé con él que no desvelaría nada de la trama hasta que saliera publicada, por lo que me ha dado tiempo a leer también la anterior, Y pese a todo... que también reseñé hace unos días. 

El camino de baldosas amarillas se ubica en el ambiente opresivo y gris de la posguerra española. Su protagonista es el pequeño Torcuato, el hijo menor de una familia humilde al que le encanta leer e ir al colegio. Por determinadas y trágicas circunstancias -prefiero que lo descubráis con la lectura- Torcuato acaba siendo enviado a un manicomio. Allí, con el único consuelo que le proporciona el libro de El maravilloso Mago de Oz, pronto comprende que la mejor manera de sobrevivir será pasar desapercibido. Sin embargo, una serie de personajes irán desfilando por las páginas de la novela y logrando abrirse camino en el corazón de Torcuato -y del propio lector-. Copperfield, el loco entrañable que se cree un personaje de Dickens, Agnus -la chica- o Carlos, son personajes tan importantes como el propio protagonista.

Aunque aparentemente el argumento se aleja bastante de Y pese a todo..., la verdad es que ambas tienen el mismo núcleo argumental; las relaciones humanas en momentos extremos, ya sea por una invasión zombi o por una situación de abuso de poder. En definitiva, parece que a Garduño le interesa indagar en los comportamientos y naturaleza humanos con la excusa de "te voy a contar una de miedo". Quizá porque el terror surja de lo que puede llegar a hacer el propio ser humano.

Ésta es, probablemente, una de las novelas que más me ha costado reseñar sin caer en los spoiler, y de hecho he tenido que cercenar excesivamente el argumento. Esto se debe a que la historia tiene magistrales giros argumentales. Las hipótesis de lectura cambian constantemente, lo que parecía metafórico era real, lo que imaginabas al principio y desechaste también lo era..., al final de la lectura sientes que el autor ha estado jugando contigo todo el rato, y te lo imaginas con esa sonrisa de gato que se comió al ratón. Y es que eso es precisamente lo que parece gustarle a Garduño, despistarnos, cogernos por sorpresa y... ¡Buhh!

Lo que más me ha gustado de la historia es la forma en que está narrada. Se aprecia un estilo más lírico y evocador en el uso del lenguaje que en su anterior novela. Tal vez porque contrasta también mucho con ese ambiente tan negro que nos dibuja en sus páginas. Si en Y pese a todo me recordaba a Koontz o Stephen King, en El camino de baldosas amarillas encuentro el tremendismo de Cela con Pascual Duarte. Aparte de las semejanzas obvias en el ambiente, hay un elemento de violencia grotesca y desmedida que las acerca, tremendas imágenes plásticas que golpean la mente del lector y lo dejan K.O.

También me ha gustado comprobar el agudo sentido del humor de Garduño, que es capaz de relacionar sutilmente el cruento manicomio en donde sitúa la acción con el conocido programa de Gran Hermano, y es que "aquí dentro todo se intensifica". 

En todo caso, se me queda una pregunta en el tintero, teniendo en cuenta las ganas de jugar del autor, que en Y pese a todo nos camuflaba el título de su siguiente novela, ¿aparecerá en ésta el título de la próxima?

domingo, 11 de noviembre de 2012

La bibliotecaria de Auschwitz, Antonio G. Iturbe

En pleno campo de Auschwitz Fredy Hirsch ha logrado organizar una escuela clandestina para los niños. Allí, la aparentemente frágil Dita, de apenas trece años, será la guardiana de los pocos libros que poseen. Si los nazis los descubrieran significaría su muerte, al fin y al cabo, "a lo largo de la historia, todos los dictadores, tiranos y represores (...) fuera cual fuese su ideología, todos ellos han tenido algo en común: siempre han perseguido con saña los libros. Son muy peligrosos, hacen pensar." 
A lo largo de la novela nos sumergimos en el infierno que supuso la locura nazi, la vida, y sobre todo la muerte, que supuso la existencia de los campos de concentración. 

Creo que lo mejor que podemos decir de un libro es que no te deje indiferente. Efectivamente, esta historia te palpa el alma, cuanto más cuando sabes que lo que lees fue tristemente real. El personaje de Dita está basado en Dita Kraus, una mujer actualmente octogenaria que sufrió el horror de Auschwitz y que se entrevistó con el autor para documentar la historia. Si bien, como ella misma reconoce, el valor que se les da a los libros en la novela está poetizado, no eran objetos esenciales para vivir "no jugaban ese papel", los horribles actos de crueldad que aparecen sí fueron reales. 
Iturbe mezcla el estilo narrativo novelístico con la crudeza de la crónica periodística cuando expone los actos inenarrables de los nazis. En muchas ocasiones es imposible continuar la lectura, se hace necesario parar para poder digerir todo ese horror descarnado. Se trata de un lectura dura, difícil por la crueldad que impregna sus páginas, no por el lenguaje ni por la dificultad de la historia, es uno de esos libros que no se pueden dejar de leer.

"Dita sintió esa noche la emoción de un descubrimiento, de saber que no importaba cuántas barreras pusieran todos los Reichs del planeta, porque si abría un libro podría saltárselas todas".

"Una persona que te espera en alguna parte es esa cerilla que se enciende en un campo por la noche. Quizá no pueda iluminar toda la oscuridad, pero te muestra el camino para volver a casa."


domingo, 24 de junio de 2012

Una vez, Morris Gleitzman.

Cuando era pequeña sabía que había palabras mágicas, palabras que al pronunciarlas podían transportarte a otro mundo, a otro lugar. Cada vez que mi padre decía "Había una vez..." la magia se hacía, se presentaba y robaba el sueño. Una vez había una princesa... había una vez un marinero... unos ojos verdes... principios de cuentos que alimentaron en mi mente el gusto por las palabras, el gusto por las historias.
Una vez es un cuento, pero no es un cuento de hadas. Es una historia triste de un niño que intentaba ser fuerte y grande, porque no le dejaron ser niño. Una vez es un relato agridulce sobre un momento terrible y vergonzoso de la Historia, un momento en el que una zanahoria puede convertirse en la estela mágica de la esperanza. Un lugar en donde la imaginación puede hacerse fuerte y vencer la peor de las guerras con la mayor de las ternuras. Una vez son las palabras mágicas que te llevan a ese mundo, no siempre agradable, no siempre feliz, de las historias que no acaban, porque todo el mundo merece que le ocurra algo bueno en su vida. Al menos una vez.

La trilogía completa: Entonces y Ahora.










Por alguna razón desconocida, las palabras de esta crítica deben ir con estas notas de Ludovico Einaudi.


martes, 22 de mayo de 2012

El momento en que todo cambió, Douglas Kennedy.

Si pudiéramos dibujar el recorrido de la vida en una línea, cada punto podría ser ese momento crucial del que dependerá el resto de la trayectoria. Quizá toda nuestra vida precedente exista tan sólo como camino hacia ese punto, o tal vez no, pero una vez trazado, no hay vuelta atrás.


El momento en que todo cambió es uno de los mejores libros que he leído últimamente. Lo que se anuncia como una gran historia de amor se queda terriblemente corto para describir la novela que tenemos entre manos. Es una historia de amor, sí, grande en la medida en que sus personajes son seres complejos y humanos, pero también es una novela histórica que nos traslada al Berlín de la Guerra fría, al mundo del espionaje y la tragedia gris de aquella época. Por tanto, tenemos una novela en tres dimensiones; de amor, histórica y de espionaje, un tres por uno en toda regla. 


La historia se centra en varios momentos de la vida del protagonista Thomas Nesbitt, un escritor de libros de viajes que se traslada a Berlín en 1984. Allí conoce a Petra Dussmann y por primera vez se siente absolutamente enamorado. Sin embargo, como anuncia el título, un sólo momento puede cambiarlo todo, y lo que comienza como una idílica relación de amor, puede convertirse en la más trágica de las historias. Como explica el autor "El amor es un riesgo necesario que todos debemos correr para vivir, pero como todo riesgo, es peligroso porque te hace vulnerable". 

Después de terminar el libro me dieron ganas de leer algo más sobre la época para comprobar si los horrores que se relatan en la novela representan la realidad de manera fiel. Teniendo en cuenta que el autor vivió los acontecimientos de cerca, "soy un niño de la Guerra Fría", no es desacertado pensar que las situaciones planteadas pudieran muy bien haber ocurrido en esa "ciudad esquizofrénica".

El momento en que todo cambió sorprende al lector con giros inesperados y deja una sensación agridulce por la nostalgia de todos los momentos en que nuestra vida cambió o pudo haberlo hecho.